Neuralink se prepara para el salto a gran escala y acerca la mente humana al futuro
La empresa Neuralink, fundada por Elon Musk, establece 2026 como el año clave para escalar la producción de su interfaz cerebro-computadora. El objetivo es fabricar miles de dispositivos para satisfacer la demanda de los ensayos clínicos y, eventualmente, de pacientes fuera de estos estudios. Este paso es crucial para pasar de la fase experimental a una aplicación médica más amplia.
La automatización de la cirugía es una prioridad
Paralelamente, Neuralink trabaja para automatizar más el procedimiento quirúrgico de implantación del chip N1. La compañía desarrolla un sistema robótico que busca realizar la cirugía con mayor precisión, velocidad y consistencia. Esto podría reducir el tiempo de operación y hacer que el proceso sea menos dependiente de la habilidad individual de cada cirujano, facilitando su adopción en más centros médicos.
Los retos clínicos persisten en movilidad y visión
El principal desafío técnico y médico sigue siendo demostrar que la interfaz puede restaurar funciones físicas complejas. Los ensayos se centran en personas con cuadriplejia o ceguera, con la meta de que puedan controlar dispositivos digitales o percibir estímulos visuales básicos. Los resultados publicados hasta ahora muestran progresos, pero la compañía debe probar la eficacia y seguridad a largo plazo para obtener la aprobación regulatoria completa.
Mientras tanto, algunos observadores bromean con que el primer uso masivo del chip podría ser para tuitear directamente con el pensamiento, aunque la empresa insiste en que su misión primaria es médica.