Google vincula la potencia cuántica con la contextualidad cuántica
Un equipo de investigadores de Google ha usado su ordenador cuántico Willow para demostrar que la contextualidad cuántica podría ser un ingrediente clave que explica por qué estos sistemas procesan de forma más potente que los clásicos. Este fenómeno, una forma de no localidad más sutil que el entrelazamiento, describe cómo las propiedades de una partícula no están definidas de forma absoluta, sino que dependen del contexto de cómo se miden. El experimento midió cómo esta propiedad emerge y se correlaciona directamente con la capacidad del procesador para ejecutar un algoritmo cuántico con éxito, lo que sugiere que es un recurso computacional esencial.
El experimento en el procesador Willow
Los científicos ejecutaron una tarea computacional específica en el procesador de 53 cúbits llamado Willow, variando deliberadamente los niveles de ruido. Al analizar los resultados, observaron que el rendimiento del algoritmo mejoraba precisamente cuando las mediciones confirmaban la presencia de contextualidad cuántica en el sistema. Este vínculo directo entre un fenómeno físico fundamental y una ventaja práctica para procesar información es un paso importante para entender qué hace que un ordenador cuántico supere a uno clásico, más allá del simple hecho de usar cúbits.
Implicaciones para el futuro de la computación cuántica
Este hallazgo no solo ayuda a comprender los fundamentos de la ventaja cuántica, sino que también podría guiar cómo se diseñan y se prueban estos sistemas en el futuro. Si la contextualidad es un recurso necesario, los investigadores pueden enfocarse en medirla y protegerla del ruido para construir procesadores más robustos y capaces. Esto acerca la perspectiva de crear ordenadores cuánticos que resuelvan problemas prácticos imposibles para la tecnología actual, aunque el camino aún es largo y está lleno de desafíos técnicos.
Parece que para que un ordenador cuántico funcione de verdad, primero tiene que decidir en qué contexto quiere operar hoy, una lucha que cualquier freelancer entendería a la perfección.