Los analistas advierten sobre riesgos inflacionarios en la industria de la IA
El auge de la inteligencia artificial el año pasado hizo que muchos inversores pasaran por alto los riesgos de que los precios subieran demasiado rápido. Sin embargo, analistas del sector consultados por Reuters señalan que estos riesgos podrían hacerse más evidentes durante el presente año. La razón principal es que la inversión para construir la infraestructura que necesita la IA, como centros de datos y hardware especializado, no deja de crecer. Este flujo constante de capital, destinado a un sector con alta demanda de recursos, puede presionar los costos en toda la cadena de suministro.
La presión sobre los costos en la cadena de suministro
Los fondos masivos se dirigen a empresas como Nvidia, que diseña las unidades de procesamiento gráfico esenciales para entrenar modelos de IA, y a las compañías que construyen y operan centros de datos. Esta demanda compite por componentes clave, energía y capacidad de fabricación. Los analistas explican que cuando una industria absorbe tantos recursos de forma tan acelerada, es común que los precios de los materiales, la energía y la mano de obra especializada comiencen a aumentar. Este efecto puede extenderse más allá del sector tecnológico e impactar la economía en general.
Un escenario futuro de posibles ajustes
Si la inversión continúa a este ritmo sin que la productividad general de la economía crezca a la par, los bancos centrales podrían verse forzados a mantener las tasas de interés altas por más tiempo para contener la inflación. Un entorno de crédito más caro y prolongado podría, eventualmente, enfriar el propio boom de la IA al encarecer el financiamiento para nuevos proyectos. Los expertos subrayan la necesidad de que los mercados empiecen a considerar este factor en sus valoraciones, después de un año de euforia casi exclusivamente centrada en el potencial de crecimiento.
Mientras las acciones de empresas de chips alcanzan máximos históricos, algunos recuerdan que hasta los motores más potentes necesitan, tarde o temprano, repostar combustible a un precio que puedan pagar.