El teleférico de la Ría de Ferrol nunca se completó
En la década de 1970, Ferrol proyecta unir sus dos orillas con un teleférico moderno. La idea busca resolver cómo cruzar la ría de forma rápida y ofrecer una vista panorámica única. Las autoridades aprueban el plan y comienzan a construir la infraestructura necesaria. El proyecto genera expectativa entre los ciudadanos, que imaginan un viaje aéreo sobre el agua.
Las torres se construyen pero el cable nunca llega
El trabajo avanza y erige dos imponentes torres de hormigón, una en cada margen de la ría. Estas estructuras debían anclar el cable y soportar las cabinas. Sin embargo, los fondos se agotan y el proyecto se paraliza antes de instalar los cables o las estaciones. Las torres quedan terminadas pero completamente aisladas, sin función alguna más que la de marcar el paisaje.
Un legado de hormigón que perdura
Con el paso de los años, las torres se convierten en hitos reconocibles y en un recordatorio físico de una iniciativa que no se pudo finalizar. Permanecen como monumentos involuntarios a la planificación urbana y a las ideas que no llegan a materializarse. Su presencia continua suscita curiosidad y sirve para evocar cómo pudo ser un sistema de transporte que solo existió sobre el papel.
Hoy, estas estructuras parecen esperar, inútilmente, a que alguien les envíe un cable por mensajería.