Un circuito de alta velocidad en Carmona nunca se inaugura
A las afueras de Carmona, en la provincia de Sevilla, se alza un complejo de hormigón y asfalto que parece detenido en el tiempo. Se trata del Circuito de Alta Velocidad de Carmona, una instalación diseñada para probar vehículos que nunca llegó a abrir sus puertas. Aunque su construcción avanzó mucho, los problemas para financiar el proyecto y para gestionarlo impidieron que se homologara. Hoy permanece como una pista fantasma, un escenario silencioso y vacío a la espera de un uso que nunca llegó.
La pista tiene una de las rectas más largas de Europa
El diseño del circuito es su rasgo más destacado. Cuenta con una recta principal que mide aproximadamente cuatro kilómetros, una de las más extensas del continente europeo. Esta característica lo hacía idóneo para que los fabricantes de automóviles pudieran realizar pruebas de velocidad máxima y de resistencia a alta velocidad. La infraestructura incluye también un trazado dinámico con curvas rápidas y una zona técnica preparada, lo que completaba un escenario técnicamente muy capaz para su propósito.
Problemas de financiación paralizan el proyecto
La obra se paralizó cuando ya estaba muy avanzada, con el asfalto puesto y las instalaciones básicas construidas. La falta de fondos para terminar algunos detalles y, sobre todo, para cubrir los costes de operar y mantener un circuito de este nivel, resultó decisiva. A esto se sumaron dificultades administrativas y para encontrar un modelo de negocio viable. Sin una entidad que se hiciera cargo de su gestión diaria, el circuito no pudo obtener la homologación necesaria para organizar eventos o alquilar la pista, condenándolo al abandono.
Es el lugar perfecto para organizar una carrera donde el único rival sea el silencio.