Francia descontenta por los acuerdos comerciales de la UE con otros países
El malestar social en Francia se intensifica por los acuerdos comerciales que la Unión Europea firma con terceros países. Agricultores y varios sectores industriales argumentan que estos pactos perjudican la economía local. Sostienen que la competencia desleal de productos importados bajo normas menos estrictas amenaza sus medios de vida. Este descontento se traduce en protestas recurrentes que presionan al gobierno francés.
Los acuerdos afectan a sectores clave como la agricultura
Los tratados con Mercosur o Canadá generan especial preocupación. Los agricultores franceses temen que importar carne o cereales producidos con costes más bajos y estándares diferentes hunda los precios. Alegan que no pueden competir en igualdad de condiciones. Este sentimiento se extiende a otros ámbitos, como el sector automovilístico, que enfrenta una transición ecológica con normas más exigentes que sus competidores externos.
La presión interna fuerza una postura más dura en Bruselas
El gobierno francés, respondiendo a esta presión, intenta endurecer la posición negociadora de la Comisión Europea. París pide incluir cláusulas espejo que obliguen a los importados a cumplir las mismas normas ambientales y sanitarias que los productos europeos. El objetivo es proteger el modelo productivo francés y comunitario. Sin embargo, lograr este consenso entre los 27 estados miembros resulta complejo y ralentiza las negociaciones.
La ironía reside en que Francia defiende con firmeza el mercado único europeo, pero al mismo tiempo busca proteger su mercado nacional de las consecuencias de ese mismo principio cuando se aplica a escala global.