El traspaso de Rodalies plantea retos de coordinación con la red estatal
El proceso para transferir la gestión de Rodalies a la Generalitat de Cataluña avanza, pero genera dudas sobre cómo se coordinará con la red ferroviaria estatal que administra Renfe. Los trenes de cercanías catalanes comparten infraestructuras, estaciones y vías con los servicios de larga distancia y mercancías que operan en todo el país. Este entrelazamiento técnico y operativo exige definir mecanismos de colaboración muy precisos para evitar que surjan problemas.
La complejidad de separar redes interdependientes
La red de Rodalies no es un sistema aislado. Sus trenes circulan por vías que también usan los convoyes de AVE, los trenes de Media Distancia y el transporte de mercancías, todos bajo la coordinación del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). Gestionar el tráfico, programar las circulaciones, mantener las vías y resolver incidencias requiere una comunicación fluida y protocolos comunes entre dos administradores distintos: uno autonómico y otro estatal. Cualquier descoordinación puede afectar a la puntualidad y la seguridad de todo el conjunto.
Los puntos críticos que requieren acuerdos claros
Los expertos señalan varios frentes donde la coordinación será crucial. Uno es la asignación de franjas horarias en las vías compartidas, especialmente en nudos complejos como Barcelona-Sants. Otro punto es la gestión unificada de incidencias y emergencias, donde se debe establecer quién dirige las operaciones y cómo se comunican las decisiones. Además, la inversión para modernizar y mantener las infraestructuras comunes necesita un marco de financiación y priorización acordado, para que no se paralicen proyectos necesarios para ambas redes.
El reto parece tan complejo como intentar que dos directores de orquesta dirijan la misma sinfonía sin partirla por la mitad. La esperanza es que la partitura, en este caso los acuerdos, esté tan bien escrita que el resultado sea armónico y no un caos de notas disonantes.