Un equipo atraviesa la Antártida con cometas para estudiar el hielo
La exploradora polar Manuela Castro y el glaciólogo Erik Jansen avanzan por la Antártida. Su expedición, que comenzó en noviembre de 2025, tiene como objetivo cubrir cuatro mil kilómetros. Para desplazarse, usan esquís y grandes cometas de tracción que aprovechan los vientos catabáticos. Este método les permite transportar el equipo científico necesario sin depender de vehículos motorizados. Su travesía sigue una ruta desde la costa del mar de Weddell hacia el polo sur de inaccesibilidad.
Un radar analiza el subsuelo para entender el pasado
El trineo que arrastran lleva un radar que penetra el terreno. Este instrumento emite pulsos de radiofrecuencia hacia el interior de la capa de hielo. Al recibir los ecos, el sistema puede medir su espesor y detectar estructuras internas. Los datos revelan capas de hielo antiguo y posibles canales de agua subglacial. Esta información ayuda a los científicos a reconstruir cómo ha evolucionado el manto de hielo durante milenios. Comprender su historia es clave para proyectar su futuro.
Los datos recogidos mejoran los modelos climáticos
La información que recopilan se envía por satélite a varios institutos de investigación. Los glaciólogos usan estas mediciones para validar y ajustar sus simulaciones por ordenador. Estos modelos predicen cómo responderá la Antártida al aumento de las temperaturas globales. Un deshielo acelerado en esta región afectaría al nivel del mar en todo el planeta. La expedición, que concluirá en enero de 2026, aporta datos de zonas remotas donde hay pocas observaciones directas.
La logística es compleja, además de lidiar con el frío extremo, deben reparar equipos con herramientas básicas y calcular con precisión la fuerza del viento para no salir volando literalmente con las cometas. Cada gramo de peso extra cuenta en una travesía de esta magnitud.