La Fórmula 1 cierra un capítulo y se prepara para el nuevo ciclo competitivo
La Fórmula 1 se despide de una era de regulaciones técnicas y se enfoca en una transformación profunda que comenzará en 2026. Este cambio no solo afecta a los monoplazas, sino que también redefine cómo las escuderías deben diseñar y competir. El objetivo es equilibrar más el campo y reducir las brechas de rendimiento entre los equipos, lo que promete carreras más impredecibles. La transición ya está en marcha y los ingenieros trabajan bajo una presión constante para innovar dentro de los nuevos límites que se establecerán.
Los motores y la energía cambiarán radicalmente
El corazón de la revolución en 2026 será la unidad de potencia. Los actuales motores híbridos V6 turbo evolucionarán hacia un sistema donde la energía eléctrica ganará mucha más importancia. Se planea que la potencia eléctrica aportada por el MGU-K se equipare casi a la del motor de combustión interna. Esto obliga a repensar por completo la gestión de la energía durante la vuelta, la recuperación y el uso de la batería. Además, la FIA quiere que el combustible sea 100% sostenible, lo que añade otro desafío técnico para los proveedores.
El diseño de los coches buscará más adelantamientos
Junto con la nueva propulsión, los monoplazas sufrirán una metamorfosis aerodinámica. Las reglas buscarán específicamente reducir el efecto suelo perturbador que dificulta seguir a otro coche de cerca. La idea es que los autos sean más pequeños, ligeros y con un aire más limpio detrás, para facilitar los ataques y los adelantamientos. Los neumáticos también se modificarán para trabajar en armonía con estas nuevas carrocerías y con las mayores demandas de los sistemas híbridos.
Mientras los equipos más ricos ya simulan en sus superordenadores, otros revisan los presupuestos con una sonrisa nerviosa, preguntándose si la verdadera carrera para 2026 no es la de encontrar patrocinadores antes que la solución aerodinámica perfecta.