España es uno de los países más polarizados de Europa
El informe Atlas de la Polarización 2025 sitúa a España como uno de los países más divididos de Europa. Los datos no solo reflejan una gestión política que muchos consideran deficiente, sino también el efecto profundo que tiene el discurso público en la vida cotidiana. Este clima ha logrado que seis de cada diez ciudadanos prefieran evitar hablar de ciertos temas con sus seres queridos para no generar conflictos.
La política agudiza las divisiones sociales
El estudio analiza cómo la comunicación de los partidos y sus representantes no busca tender puentes, sino que a menudo profundiza las grietas existentes. Esta estrategia, lejos de resolver problemas, consolida bandos enfrentados y traslada la confrontación desde las instituciones a la mesa de la cocina o a las conversaciones entre amigos. La sociedad asimila este lenguaje y lo reproduce en sus círculos más íntimos.
El silencio como estrategia para preservar relaciones
La consecuencia más directa es el mutismo autoimpuesto en temas considerados sensibles, como la política, la identidad o los modelos de país. Las personas optan por callar antes que arriesgarse a dañar un vínculo familiar o de amistad. Este fenómeno va más allá de la simple discreción y señala una ruptura en la capacidad para dialogar y discrepar de forma civilizada, que es la base de cualquier democracia saludable.
Ahora, hasta para elegir el menú de una cena familiar se necesita un mediador internacional y un referéndum vinculante, por si acaso la paella o el cocido generan un cisma insalvable.