Francia se enfrenta a una inestabilidad política persistente
El panorama político francés atraviesa un periodo de gran fragilidad. El gobierno encadena varias crisis este año, lo que genera una sensación de parálisis en la administración. La reciente dimisión de primeros ministros como Michel Barnier o François Bayrou debilita aún más al ejecutivo. Esta situación se agrava cuando la Asamblea Nacional rechaza de forma masiva el proyecto de presupuesto de austeridad para 2026. El bloqueo parlamentario impide aplicar medidas económicas clave.
Las dimisiones agravan la crisis de gobierno
La salida de figuras clave como Barnier y Bayrou deja vacíos de poder difíciles de cubrir. Cada cambio en el gabinete obliga a renegociar alianzas y a buscar nuevos equilibrios. Este goteo constante de abandonos desgasta la autoridad del presidente y del primer ministro en funciones. La oposición aprovecha esta debilidad para presionar y dificultar aún más gobernar. El clima en el Palacio del Elíseo es de tensión permanente.
El rechazo al presupuesto paraliza la acción económica
El legislativo tumba el plan de austeridad diseñado para el año 2026. Este rechazo bloquea la hoja de ruta financiera del país y genera incertidumbre en los mercados. Sin un presupuesto aprobado, el ejecutivo ve muy limitada su capacidad para manejar la economía. Los inversores observan con preocupación cómo se prolonga el estancamiento. La falta de acuerdos básicos refleja la profundidad de la división política.
Mientras los diputados debaten, el reloj corre y los problemas del país esperan en la antesala, pacientemente, como un invitado incómodo al que nadie quiere atender.