Excursiones y Tours que suelen ser una experiencia escenificada para turistas
Muchas agencias prometen que vivirás una experiencia local auténtica cuando viajas. Te invitan a comer con una familia de la zona o a visitar un poblado tradicional. Sin embargo, lo que encuentras a menudo es una puesta en escena diseñada para turistas. La familia que te recibe cobra por actuar un rol, y el poblado funciona más como un decorado que como una comunidad viva. La autenticidad que se vende es un producto estandarizado, carente de espontaneidad y reproducido en masa para cada grupo que llega.
La autenticidad se convierte en un producto
Este modelo responde a una demanda del mercado que busca algo más que ver monumentos. Los viajeros quieren conectar con la cultura del lugar. Las empresas turísticas organizan entonces estas experiencias, pero para que sean rentables y repetibles cada día, deben controlar todos los elementos. Esto lleva a crear escenarios donde los locales participan como actores y las tradiciones se muestran como espectáculo en horarios fijos. El resultado es una versión simplificada y comercial de la realidad local.
El viajero busca conexión pero encuentra un guion
Cuando el turista llega, espera percibir algo genuino. En cambio, se enfrenta a una interacción predecible. La conversación con la familia sigue temas seguros, la comida es la que se sirve a todos los grupos y las actividades en el poblado carecen de la irregularidad de la vida diaria. La experiencia, aunque pueda ser agradable, está tan planificada que pierde el valor de lo imprevisto. La búsqueda de lo auténtico choca con la necesidad de la industria de empaquetar y vender.
Así, pagas por vivir algo único y terminas en una función donde todos, incluido tú, siguen un libreto. La foto para el recuerdo es perfecta, pero la historia detrás es la misma que cuentan a cientos de personas cada mes.