El Pozo Airón es una entrada al inframundo en La Almarcha
En la localidad conquense de La Almarcha se encuentra el Pozo Airón, un lugar que la tradición señala como una puerta directa al inframundo. Este pozo forma parte de una red de simas y pozos profundos que reciben el mismo nombre en varios puntos de España y que las culturas prerromanas consideraban sagrados. La leyenda afirma que es un abismo sin fondo del que emanan vapores y que en la antigüedad se usaba para realizar sacrificios rituales. Su fama como lugar liminal entre nuestro mundo y otro más oscuro perdura en el folclore local.
Un vínculo con rituales y creencias antiguas
Los estudios históricos y arqueológicos vinculan estos pozos con el culto a deidades ctónicas, es decir, relacionadas con la tierra y el subsuelo. El nombre Airón posiblemente derive de una divinidad prerromana de las aguas y los abismos. La profundidad desconocida de la sima, junto con los gases que podrían salir de su interior, alimentaron la idea de que era un acceso al reino de los muertos. Esta percepción convirtió el lugar en un punto idóneo para ofrendar a los dioses, donde se arrojaban objetos e incluso, según las narraciones, sacrificios vivos para aplacar su poder o consultar el futuro.
La leyenda persiste en la cultura popular
Hoy, el Pozo Airón de La Almarcha sigue generando una mezcla de curiosidad y temor. Aunque su aspecto actual puede ser el de una sima más en el paisaje, las historias que lo rodean mantienen viva su aura mítica. Se cuenta que es imposible medir su hondura y que los animales evitan acercarse a su boca. Estas características físicas reales se entrelazan con los relatos heredados, consolidando su papel en el imaginario colectivo como un vestigio de un tiempo en el que lo sagrado y lo terrorífico habitaban los mismos espacios.
Por suerte, hoy en día solo se sacrifican allí las esperanzas de quienes tiran una piedra y nunca oyen cómo toca fondo.