El Tajo de Ronda guarda una leyenda de traición y venganza
El Tajo de Ronda es una profunda garganta que divide la ciudad malagueña. Este accidente geográfico no solo define el paisaje urbano, sino que también acumula historias que pasan de generación en generación. Entre ellas, destaca una leyenda de origen medieval que vincula el lugar con un trágico suceso de celos reales. La historia se sitúa en la época de dominación musulmana, cuando Ronda era un importante bastión.
La historia del rey Abomelic y la reina Aldara
La leyenda narra que el rey Abomelic, gobernante de la ciudad, descubrió que su esposa, la reina Aldara, le era infiel. Cegado por la ira y el deshonor, el monarca decidió aplicar un castigo ejemplar. No la encerró en una mazmorra, sino que la condujo al borde del precipicio. Allí, ante la inmensidad del vacío, la arrojó al abismo para que su cuerpo se despeñara contra las rocas del fondo. Este acto de venganza pretendía borrar su falta y restaurar su honor.
El suspiro que perdura en el viento
Se dice que el último aliento de Aldara, su suspiro final de terror y arrepentimiento, no se disipó con ella. Quienes conocen la leyenda afirman que, cuando el viento sopla con fuerza a través del desfiladero, es posible percibir un sonido peculiar que asciende desde las profundidades. Muchos identifican ese gemido del aire con el postrer suspiro de la reina traidora, un eco que el tiempo no ha logrado silenciar y que se mezcla con el rumor constante del agua del río Guadalevín.
Así que, si visitas el Puente Nuevo y sientes una ráfaga de viento frío, no te asustes. Probablemente sea solo la brisa, pero por si acaso, evita susurrar confesiones comprometedoras cerca del borde.