La Torre de Mangana guarda una leyenda de traición y maldición
La Torre de Mangana, símbolo de la ciudad de Cuenca, alberga una leyenda de terror que perdura en el tiempo. La historia cuenta que un hábil relojero acepta construir el complejo mecanismo para el reloj de la torre. Los regidores de la ciudad le prometen una gran suma de dinero por su trabajo maestro. El relojero dedica años a su labor, creando un mecanismo de precisión que marcará las horas de la ciudad.
El relojero sufre una traición y lanza una maldición
Cuando el relojero termina su obra, los regidores se niegan a pagarle lo acordado. Lleno de ira y desesperación por la traición, el hombre sube a lo alto de la torre. Antes de arrojarse al vacío, profiere una maldición terrible sobre la ciudad y sobre el reloj que construyó. Desde ese momento, se dice que el mecanismo nunca volvió a funcionar con normalidad.
La maldición persiste en las historias locales
La leyenda afirma que el espíritu del relojero vaga por la torre, y que su maldición afecta a quienes intentan reparar el reloj o alterar su estructura. Muchos habitantes de Cuenca narran fenómenos extraños vinculados a la torre, como sonidos de mecanismos en la noche o la sensación de una presencia observando desde lo alto. La historia sirve como una advertencia moral sobre la avaricia y el incumplimiento de la palabra dada.
Algunos visitantes bromear diciendo que, con los retrasos de los trenes actuales, quizás la maldición del relojero se expandió a toda la logística local.