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La física irreal en partículas afecta la credibilidad visual
Al animar sistemas de partículas para humo, chispas o polvo, los artistas a veces configuran parámetros que no imitan el comportamiento físico real. Esto genera una sensación de falsedad instantánea que el espectador percibe de forma inconsciente. El humo que cae con la velocidad de una piedra o las chispas que flotan sin peso parecen errores evidentes. Estos fallos rompen la inmersión y distraen de la narrativa visual, incluso cuando el resto de la escena está bien logrado.
Los parámetros clave que debes revisar
Para evitar este problema, debes prestar atención a tres fuerzas principales: la gravedad, la turbulencia y la viscosidad del medio. Ajusta la gravedad según la escala y el tipo de partícula; el humo ligero asciende, no se hunde. Usa la turbulencia para simular el movimiento orgánico del aire, pero sin exagerar. Define la viscosidad o arrastre para controlar cómo las partículas pierden velocidad; el polvo en el aire se dispersa, no se detiene en seco.
Cómo lograr un comportamiento creíble
Observa y referencia el mundo real. Estudia cómo se mueve el humo de una vela o las chispas de una amoladora. En el software, empieza con valores físicos realistas y luego ajusta ligeramente para exagerar el efecto con propósito artístico, no por accidente. Usa campos de fuerza para dirigir las partículas de forma controlada, combinando simulación y dirección manual. Prueba el sistema en diferentes planos de la escena para verificar su coherencia desde todos los ángulos.
Un error común es animar el humo de un incendio como si fuera agua, creando una cascada gris que nadie cree. Las chispas que rebotan en el aire como pelotas de goma tampoco ayudan a vender la ilusión.