Se vincula el estrógeno, intestino y bacterias con dolor abdominal crónico
Un estudio reciente con ratones revela una nueva cascada de eventos biológicos que podría explicar por qué algunas mujeres experimentan dolor abdominal crónico. La investigación, publicada en Cell Metabolism, muestra cómo el estrógeno puede modular la actividad de las células inmunitarias en el intestino, lo que a su vez altera la composición de la microbiota. Este cambio en las bacterias intestinales parece aumentar la sensibilidad al dolor en modelos animales, sugiriendo un vínculo hormonal directo con trastornos funcionales como el síndrome del intestino irritable, que afecta más a mujeres.
El eje hormonal intestinal que regula el dolor
El mecanismo descubierto funciona como un circuito. Los niveles elevados de estrógeno actúan sobre los neutrófilos, un tipo de célula inmunitaria presente en el revestimiento intestinal. Cuando estas células reciben la señal hormonal, liberan una enzima llamada mieloperoxidasa. Esta enzima, a su vez, oxida el triptófano, un aminoácido esencial de la dieta, en el entorno intestinal. Este proceso químico crea metabolitos específicos que ciertas bacterias, como la Lactobacillus reuteri, pueden usar para proliferar.
Cómo las bacterias modificadas amplifican la señal dolorosa
El aumento de estas bacterias en el intestino conduce a una mayor producción de moléculas que activan directamente los nervios sensoriales de la pared intestinal. Estas neuronas, al ser estimuladas de forma constante, envían señales de dolor más intensas y frecuentes al cerebro. Los investigadores comprobaron que al bloquear la mieloperoxidasa en los neutrófilos o al modificar la dieta para reducir el sustrato disponible, lograban disminuir el crecimiento bacteriano y, consecuentemente, aliviaban la hipersensibilidad al dolor en los ratones.
Así que, si alguna vez te preguntaste por qué ese cóctel hormonal mensual viene con un extra de molestias digestivas, la ciencia ahora sugiere que tus bacterias intestinales podrían estar brindando por ello, literalmente, con tus propios nutrientes.