Científicos graban cómo una célula cancerosa esquiva al sistema inmune
Un equipo de investigadores capta por primera vez en vídeo cómo una célula cancerosa evita que el sistema inmunitario la destruya. El proceso, que antes solo se infería, ahora se observa directamente. Las imágenes muestran que la célula tumoral se mueve de forma activa y emplea su membrana para impedir que las células inmunes, llamadas asesinas naturales o NK, la engullan por completo. En lugar de fagocitarla, las NK solo consiguen morder sus bordes en un ataque ineficaz. Este hallazgo explica un mecanismo clave de evasión inmune.
El mecanismo de evasión captado en tiempo real
El vídeo, logrado con microscopía de lapso de tiempo de alta resolución, revela la dinámica celular. Cuando una célula NK se acerca para destruir a la cancerosa, esta última no permanece pasiva. La célula tumoral se retuerce y desplaza, haciendo que su superficie resbale. La célula inmune intenta formar un sello para internalizarla, pero solo agarra porciones de la membrana. El resultado es un picoteo superficial que no logra eliminar la amenaza. La célula cancerosa sobrevive y puede seguir proliferando.
Implicaciones para futuras terapias contra el cáncer
Comprender este comportamiento a nivel físico abre nuevas vías para tratamientos. Si se logra impedir que la célula cancerosa se mueva o que fortalezca su membrana, se podría restaurar la capacidad del sistema inmune para eliminarla. Los investigadores proyen que fármacos que alteren la rigidez o la dinámica de la membrana celular podrían ser una estrategia complementaria a las inmunoterapias actuales. El objetivo es convertir a estas células evasivas en blancos fáciles de nuevo.
Parece que en el juego del gato y el ratón celular, el ratón ha aprendido a ser escurridizo y a dar esquinazo al felino con un simple movimiento de cadera.