Ensayo clínico conectando un exoesqueleto a la mente de forma invasiva
Segundo ensayo clínico de una interfaz cerebro-computador invasiva que evalúa su seguridad y eficacia inicial para restaurar funciones motoras en personas con lesiones medulares, mediante microelectrodos cerebrales que decodifican señales neuronales y controlan dispositivos externos.
El sistema captura y procesa señales neuronales
Interfaz implantable con microelectrodos cerebrales que capta señales neuronales asociadas a la intención de movimiento, las procesa inalámbricamente y, mediante aprendizaje automático, las traduce en el control de dispositivos como brazos robóticos o teclados virtuales.
Los ensayos evalúan la viabilidad a largo plazo
El objetivo principal de este ensayo clínico es evaluar la estabilidad y la durabilidad del implante a lo plazo de un año. Los científicos monitorizan cómo el tejido cerebral responde al dispositivo a largo plazo y cómo cambia la calidad de la señal. También miden la capacidad de los participantes para controlar dispositivos de asistencia de forma consistente en tareas cotidianas. Los resultados preliminares indican que los pacientes pueden aprender a usar el sistema y que mantienen un nivel de control preciso durante semanas. Este progreso acerca la posibilidad de que personas con parálisis recuperen cierta autonomía, aunque los investigadores subrayan que es una tecnología en fase experimental.
La idea de controlar un exoesqueleto con la mente suena a ciencia ficción, hasta que recuerdas que tu teléfono ya no obedece a tu voz cuando más lo necesitas y piensas que quizá un implante cerebral sería más fiable.
fuente: El Centro de Excelencia en Ciencia Cerebral e Inteligencia Tecnológica de la Academia China de Ciencias.