La oposición tunecina se une en protestas contra el gobierno de Saied
En Túnez, diversos grupos opositores coordinan protestas masivas para reclamar que el presidente Kais Saied deje el poder. Denuncian que su gobierno se ha vuelto autoritario y que reprime las libertades de quienes lo critican, incluyendo a activistas y periodistas. Esta movilización conjunta marca un cambio en la política del país, donde antes la disidencia solía estar más fragmentada.
Una táctica de división que pierde fuerza
La estrategia política de divide y vencerás, que describe cómo un líder puede fragmentar a sus críticos para controlarlos, parece debilitarse en este escenario. El gobierno de Saied se benefició inicialmente de una oposición dividida, pero ahora se enfrenta a una coalición unificada que gana presencia en las calles. Esta cohesión dificulta que las autoridades ignoren o minimicen el descontento popular.
El desafío de un frente común
Para un poder que basa su control en polarizar, una oposición unida representa un desafío significativo. Las protestas actuales demuestran que cuando los grupos dispersos acuerdan un objetivo común, su capacidad para presionar al gobierno aumenta. Observadores señalan que esta unidad podría forzar un diálogo político o, al menos, visibilizar más las demandas de restaurar el sistema democrático que muchos tunecinos perciben erosionado.
Parece que en el manual del autoritarismo moderno faltó el capítulo sobre qué hacer cuando los que se dividen deciden, por una vez, sumar en lugar de restar.
La suprema excelencia consiste en romper la resistencia del enemigo sin luchar.
Sun Tzu, El arte de la guerra.