La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, sorprendió al aparecer en imágenes junto a su esposo viendo el Mundial, semanas después de someterse a un trasplante de pulmón en junio. Diagnosticada con fibrosis pulmonar en 2018, su estado sigue siendo delicado y permanece hospitalizada, pero pudo celebrar la victoria de su selección. Para los ciudadanos, su presencia pública muestra cómo una figura real enfrenta problemas de salud graves mientras su familia lidia con escándalos como la condena de su hijo por violación.
Fibrosis pulmonar y trasplante: el protocolo médico detrás de la recuperación 🏥
La fibrosis pulmonar es una enfermedad que endurece el tejido pulmonar, reduciendo la capacidad de oxígeno en sangre. El trasplante realizado a Mette-Marit implicó extraer ambos pulmones dañados y reemplazarlos por donantes compatibles. El postoperatorio exige inmunosupresores para evitar el rechazo, además de fisioterapia respiratoria y monitoreo constante de infecciones. Aunque la princesa pudo ver el partido, los médicos advierten que la recuperación total puede llevar meses y que el riesgo de complicaciones sigue presente. Su caso es seguido de cerca por especialistas en trasplantes.
La princesa, su marido y el hijo que no vio el partido ⚖️
Mientras Mette-Marit celebraba el gol, su hijastro Marius Borg Høiby veía el partido desde otra perspectiva: condenado por violación, su agenda no incluía palco VIP. La prensa noruega especula si la princesa pidió que no le dieran la noticia del gol durante la visita para no alterar su presión arterial. Lo cierto es que, entre pulmones nuevos y escándalos familiares, la casa real demuestra que incluso viendo fútbol se puede hacer campaña de imagen. Eso sí, sin respirar hondo.