El SEAT 850, conocido popularmente como culo pollo, cumple 60 años como uno de los vehículos más prácticos de la historia del automóvil en España. Con más espacio interior, mayor potencia y un consumo de 7.5 litros, este coche ofrecía prestaciones superiores al icónico SEAT 600. Sin embargo, el paso del tiempo y la nostalgia han relegado a este utilitario a un segundo plano en la memoria colectiva, pese a su papel clave en la movilidad de una generación.
Un motor trasero que mejoró la experiencia de conducción 🚗
El SEAT 850 montaba un motor de cuatro cilindros y 850 cc que rendía 34 CV, suficiente para alcanzar los 125 km/h. Su disposición trasera y tracción trasera ofrecían un comportamiento dinámico distinto al del 600, con una mejor distribución del peso y mayor estabilidad en carretera. El sistema de refrigeración por aire y una caja de cambios de cuatro velocidades sincronizadas permitían una conducción más fluida. Con un maletero delantero y una carroceria más larga, ofrecía espacio para cuatro adultos sin renunciar a un consumo contenido. Estas características lo convirtieron en una opción racional frente al 600, aunque su fabricación fue más breve.
El culo pollo que no tuvo la fama del escarabajo español 🐞
El 850 era como ese amigo que siempre saca buenas notas pero nunca gana el premio de popularidad. Mientras el 600 se llevaba todos los piropos, el culo pollo se conformaba con ser el coche de los que hacían viajes largos sin que el motor se quejara. Eso sí, su apodo no era muy halagador: llamar culo pollo a un coche no es precisamente un cumplido, pero al menos nadie discutía que era más práctico que su hermano pequeño. Al final, la historia es caprichosa: el menos recordado fue, técnicamente, el más sensato.