La escasez de semiconductores sigue golpeando a los consumidores, pero los fabricantes tienen una solución peculiar: que el gobierno pague con deducciones fiscales en lugar de controlar precios o aumentar la oferta local. Es decir, prefieren que la ciudadanía cubra el coste de su propia escasez, protegiendo márgenes de beneficio mientras los precios de electrónicos se disparan sin control.
Producir localmente: la alternativa técnica que ignoran 🏭
La inversión en plantas de fabricación locales, como las impulsadas por la CHIPS Act, es el camino lógico para reducir la dependencia externa y estabilizar suministros. Sin embargo, las grandes compañías presionan para que el gobierno subsidie la demanda con deducciones, una medida que no resuelve el desabastecimiento ni frena la especulación. Aplicar topes temporales de precios en productos esenciales como ordenadores o consolas sería más efectivo que aliviar el bolsillo del comprador sin tocar las causas reales del problema.
¿Deducciones fiscales o parches de cinta aislante? 🛠️
Es como si un fontanero, en lugar de arreglar la tubería rota, te regalara un cubo para recoger el agua. Los fabricantes quieren que el gobierno ponga dinero público para que puedas comprar un portátil más caro, mientras ellos se ríen camino al banco. La próxima vez, quizá pidan que les paguemos directamente el café mientras esperamos a que decidan fabricar más chips.