Cada año asistimos al mismo debate sobre la selectividad: si es demasiado difícil, si las notas de corte son inhumanas. Pero el verdadero problema no está en el contenido del examen, sino en la escasez de plazas públicas en carreras esenciales como Medicina o Enfermería. Es una hipocresía social centrarse en la prueba cuando miles de estudiantes quedan fuera por una oferta insuficiente, no por falta de capacidad.
Tecnología y planificación: claves para ampliar la oferta académica 🎓
Las universidades públicas podrían aumentar sus cupos mediante la digitalización de procesos administrativos y la implementación de plataformas de simulación clínica avanzada. Por ejemplo, el uso de laboratorios virtuales y sistemas de gestión de aprendizaje basados en IA permite optimizar recursos sin sacrificar calidad. Sin embargo, la inversión estatal en infraestructura tecnológica sigue siendo insuficiente. Si se destinara un porcentaje del PIB a modernizar facultades, se podrían crear más plazas sin necesidad de bajar el nivel académico.
La selectividad no es el problema, el cupo es el villano 🎯
Es curioso que los mismos que defienden que la selectividad es un filtro necesario sean los que luego se quejan de que faltan médicos. Es como tener un grifo que apenas gotea y echarle la culpa al agua por no salir. Si en lugar de debatir sobre si el examen es muy largo nos centramos en que solo hay 50 plazas para 500 aspirantes, igual descubrimos que el verdadero filtro no es la inteligencia, sino la cantidad de pupitres disponibles.