En el lago de Mendillorri, en Pamplona, los galápagos de Florida se han convertido en un problema ecológico. Hace una década se hallaron 300 ejemplares de esta especie invasora, llegada como mascota y luego liberada. Hoy se estiman unos 100, pero su impacto sigue siendo grave: compiten con la tortuga europea, especie amenazada, y alteran el ecosistema local. Las autoridades recuerdan que entregar estos animales de forma gratuita evita multas y daños.
Cómo la tecnología de monitoreo ayuda a controlar especies invasoras 🛰️
Para gestionar esta plaga, los equipos de conservación usan sistemas de captura con trampas selectivas y dispositivos de seguimiento GPS. Estos sensores permiten detectar patrones de movimiento y ubicar nidos, optimizando las retiradas sin dañar a la fauna nativa. Además, se emplean drones con cámaras térmicas para censar la población en zonas de difícil acceso. El desarrollo de bases de datos colaborativas, donde los ciudadanos reportan avistamientos, agiliza la respuesta. El objetivo es reducir la competencia con la tortuga europea sin recurrir a métodos agresivos.
Suelta a tu mascota, que la naturaleza se apañe (spoiler: no se apaña) 😅
Parece que algunos dueños creen que soltar a su galápago en el lago es como enviarlo de vacaciones a un resort con pensión completa. Pero el resort no tiene camareros: el bicho se come los huevos de las tortugas locales, devora plantas y deja el ecosistema hecho unos zorros. Lo gracioso es que, si te cansas de él, puedes entregarlo gratis sin multa. Pero no, mejor soltarlo y que luego vengan los biólogos a hacer el trabajo sucio. Eso sí, no te quejes si el lagarto de turno acaba en tu jardín.