El impuesto al coche de empresa se calcula según las emisiones de CO2 y el precio del vehículo. Para la ciudadanía, elegir un coche eléctrico reduce el impuesto hasta un 80%, ya que tributa solo al 4% de su valor frente al 25% de los de gasolina. Esto ahorra dinero mensual y fomenta la compra de autos más ecológicos. Optar por un vehículo eléctrico es la forma más directa de pagar menos impuestos.
Cómo el cálculo de emisiones define la tributación del vehículo 🚗
El sistema fiscal vincula el gravamen al valor del coche y a sus emisiones de CO2. Un eléctrico puro, con cero emisiones en escape, tributa al 4% de su precio de catálogo. Un gasolina o diésel, al 25%. La diferencia es notable: en un coche de 40.000 euros, el eléctrico genera 1.600 euros de impuesto anual, mientras que el de combustión suma 10.000. Además, las empresas pueden deducir el IVA y amortizar el vehículo, lo que reduce la base imponible.
La gasolina paga el pato y el eléctrico se ríe en Hacienda 😂
Mientras el conductor de gasolina ve cómo su nómina se esfuma en impuestos, el del eléctrico casi puede invitar a café al inspector. Es como si Hacienda dijera: ¿Tienes un coche que huele a gasolina? Paga el doble. ¿Uno que se enchufa? Aquí tienes un descuento. Y ojo, que hasta el vecino ecológico deja de ser un santo y se convierte en un estratega fiscal. Al final, el único que llora es el surtidor de la gasolinera.