Mercedes ha decidido que su nuevo todoterreno pequeño, conocido como el baby G-Class, se ensamblará en Hungría y no en Alemania. La medida busca reducir los costes de producción del modelo, que llegará en versiones híbrida y eléctrica a partir de 2026. La planta húngara duplicará su capacidad hasta las 400.000 unidades anuales, lo que podría hacer el vehículo más accesible, aunque se pierde el sello de fabricación alemana.
Doble motorización y una planta a pleno rendimiento 🏭
El baby G-Class ofrecerá dos opciones mecánicas: un tren motriz híbrido enchufable y una variante completamente eléctrica. Para ello, la factoría de Kecskemét ampliará sus líneas de montaje, pasando de 200.000 a 400.000 vehículos anuales. La decisión de producir fuera de Alemania responde a una estrategia de reducción de costes salariales y logísticos, aunque la marca mantendrá los estándares de calidad y los controles habituales en todos sus centros de producción globales.
Adiós a la estrella alemana, hola al ahorro magiar 💰
Que el futuro todoterreno de lujo salga de Hungría en lugar de Stuttgart tiene su aquel. Los puristas ya lloran la pérdida del prestigio germano, mientras los compradores calculan cuántos euros se ahorrarán en el precio final. Al fin y al cabo, da igual si el G pequeñito nace en Budapest o en Berlín: lo importante es que tenga la estrella en el capó y no haya que vender un riñón para pagarlo.