La nueva película de Resident Evil apuesta por un enfoque más contenido y claustrofóbico. El avance muestra a un mensajero atrapado en un hospital remoto durante un brote mortal. Lejos de los tanques y las explosiones, aquí el terror se vuelve íntimo y pegajoso. Las criaturas mutan sin descanso, y el protagonista debe sobrevivir mientras el edificio se convierte en una trampa biológica. La dirección de Zach Cregger promete una experiencia cruda y directa.
Weta FX y el arte de la mutación controlada 🧬
La supervisión de efectos visuales recae en Alessandro Ongaro, con Brice Parker como productor y Carolyn Shea en producción. El trabajo pesado lo lidera Weta FX, con Kevin Smith como supervisor. El equipo ha desarrollado un sistema de animación orgánica para las criaturas, priorizando texturas húmedas y movimientos erráticos. No hay planos digitales limpios: la idea es que cada mutación parezca un error biológico en tiempo real. El hospital se convierte en un laboratorio de pesadilla.
Spoiler: el mensajero no pidió el turno de noche ☕
El pobre mensajero solo quería entregar un paquete, quizás un café o unos documentos. En lugar de eso, termina corriendo por pasillos llenos de baba y extremidades extra. Nadie le avisó que el seguro médico no cubría mutaciones letales. Si al menos hubiera una app para pedir ayuda, pero no, toca improvisar con extintores y puertas que chirrían. El verdadero horror es no haber pedido el día libre.