Publicado el 06/07/2026 | Autor: 3dpoder

El Prado suma gigantes a su colección con una adquisición histórica

El Museo del Prado exhibe por primera vez el cuadro La procesión de gigantes en Bruselas el 31 de mayo de 1615, adquirido por el Ministerio de Cultura en 2024. La obra del flamenco David Noveliers retrata una celebración callejera del siglo XVII y se suma a otras tres de la misma serie ya en el museo. La compra pública permite el acceso gratuito a una escena costumbrista de gran valor documental, enriqueciendo el patrimonio cultural compartido.

Museo del Prado gallery wall during installation of a large 17th-century Flemish oil painting, museum conservators in white gloves adjusting the frame under precise gallery lighting, canvas showing a chaotic street festival with giant puppets and medieval costumes, rich amber and crimson pigments visible in thick brushstrokes, photorealistic technical illustration, detailed wood grain of stretcher bars visible at edge, conservation tools and magnifying lamp nearby, dramatic chiaroscuro lighting from overhead track lights, ultra-sharp texture of aged linen canvas

La tecnología al servicio de la conservación del lienzo 🖼️

Antes de su exhibición, el cuadro fue sometido a un proceso de restauración que incluyó análisis con reflectografía infrarroja y radiografía digital. Estas técnicas permitieron detectar capas de repintes antiguos y evaluar el estado del soporte de madera. Se aplicó una limpieza controlada con láser de baja potencia para eliminar barnices oxidados sin dañar la pintura original. El resultado es una obra que recupera su viveza cromática y permite apreciar detalles de la vestimenta y los gestos de los gigantes.

Gigantes, pero no en el sentido moderno del término 🤡

La obra muestra figuras de más de cuatro metros desfilando por Bruselas, algo que hoy veríamos con normalidad en un desfile de globos de superhéroes. Pero en 1615, esos gigantes de cartón piedra causaban tanto asombro como una pantalla de 80 pulgadas en una tienda de muebles. Al menos ahora, verlos no cuesta entrada, y nadie te ofrece una suscripción para acceder al cuadro. Un lujo que ni los gigantes del siglo XVII podían imaginar.