Chus Mateo, nuevo seleccionador de baloncesto, ha dejado claro que su proyecto arranca desde cero. Tras solo cuatro partidos al mando, reconoce que el camino es largo y que dejó el día a día del Real Madrid para centrarse en un plan que exige calma. Para la afición, esto significa que el equipo nacional se prepara con cabeza, sin prisas, de cara a los próximos grandes torneos.
Del microciclo al macroplan: cómo se construye un sistema de juego 🏀
En el ámbito técnico, Mateo aplica una metodología basada en la repetición de patrones tácticos y la asimilación de conceptos defensivos. El salto de entrenar a jugadores de élite diariamente a gestionar un grupo que se reúne en ventanas FIBA exige un software mental distinto. Se prioriza la instalación de una base sólida sobre la que añadir capas de complejidad ofensiva, como si se tratara de un parche de actualización progresivo. La paciencia es el procesador principal de este sistema, y los resultados, el benchmark a largo plazo.
Cuatro partidos y una paciencia que parece de yogur caducado ⏳
Vamos, que Chus Mateo ha pedido tiempo, pero en la era del like y la inmediatez, cuatro partidos son como cuatro siglos. El seleccionador dice que aún tiene mucho camino, que es un proyecto de fondo. Y uno piensa: si en el Real Madrid le pedían la Copa de Europa en el primer mes, aquí al menos le dejan llegar al verano. Menos mal que la selección no tiene que ganar una Champions cada semana.