Segundo ensayo clínico de una interfaz cerebro-computador invasiva

Publicado el 23/12/2025, 19:45:51 | Autor: 3dpoder

Segundo ensayo clínico de una interfaz cerebro-computador invasiva

Ilustración conceptual de un cerebro humano con un implante de microelectrodos conectado de forma inalámbrica a un brazo robótico y un teclado virtual en una pantalla, simbolizando el control directo con la mente.

Segundo ensayo clínico de una interfaz cerebro-computador invasiva

La neurotecnología avanza con un segundo ensayo clínico que prueba un sistema invasivo para que personas con lesiones en la médula espinal puedan recuperar funciones motoras. Este enfoque utiliza microelectrodos implantados directamente en el cerebro para captar y decodificar la actividad neuronal. 🧠

¿Cómo funciona el sistema de interfaz neural?

El núcleo de esta tecnología es una interfaz cerebro-computador (BCI) implantable. Los microelectrodos registran las señales eléctricas que el cerebro genera cuando una persona piensa en mover un brazo o una mano. Un pequeño dispositivo procesa estas señales de forma inalámbrica y, mediante algoritmos de aprendizaje automático, las traduce en comandos digitales. Estos comandos pueden dirigir un brazo robótico, un cursor en pantalla o un teclado virtual.

Componentes clave del implante:
  • Matriz de microelectrodos: Se implanta en la corteza motora para captar la intención de movimiento con alta precisión.
  • Unidad de procesamiento neuronal: Decodifica las señales en tiempo real y las envía de forma inalámbrica a un receptor externo.
  • Software de aprendizaje automático: Aprende los patrones neuronales únicos de cada usuario y optimiza la traducción a comandos.
Los resultados preliminares indican que los pacientes pueden aprender a usar el sistema y que mantienen un nivel de control preciso durante semanas.

Objetivos y hallazgos del ensayo clínico

Este estudio no solo prueba si el sistema funciona, sino que se centra en evaluar su viabilidad a largo plazo. Los investigadores monitorizan cómo responde el tejido cerebral al implante durante un año completo, observando la estabilidad del dispositivo y la calidad de la señal neuronal a lo largo del tiempo. También miden qué tan bien pueden los participantes controlar dispositivos de asistencia en tareas que simulan la vida diaria.

Métricas principales que se evalúan:
  • Estabilidad biológica: Cómo reacciona y se adapta el tejido cerebral alrededor de los electrodos implantados.
  • Durabilidad de la señal: Si la calidad de la decodificación neuronal se mantiene o degrada con el paso de los meses.
  • Consistencia del control: La capacidad de los usuarios para realizar tareas de forma fiable y repetida.

El futuro de la autonomía recuperada

Los progresos acercan la posibilidad real de que personas con parálisis grave recuperen cierta autonomía, como comunicarse o manipular objetos. Sin embargo, los científicos subrayan que es una tecnología experimental. La idea de controlar un exoesqueleto con la mente deja de ser solo ciencia ficción, aunque el camino hacia aplicaciones clínicas generalizadas aún requiere superar importantes desafíos de ingeniería y biología. 🔬

Enlaces Relacionados