La torre Miramar: el esqueleto de hormigón que domina Torrevieja

La torre Miramar: el esqueleto de hormigón que domina Torrevieja
En la costa de Torrevieja, Alicante, se alza un gigante de hormigón inacabado que desafía al tiempo. La torre Miramar es un símbolo de una ambición que nunca se materializó, pasando de ser un proyecto de lujo a una ruina moderna que atrae miradas y especulaciones 🏗️.
Un sueño arquitectónico que se paralizó
La historia de esta torre comienza en la década de 1970. Un promotor imaginó un edificio de alto standing con un restaurante giratorio en la cima para ofrecer vistas de 360 grados del Mediterráneo. Sin embargo, una combinación de litigios por licencias y una posterior crisis económica detuvo las obras para siempre. El esqueleto de la estructura ha permanecido así, resistiendo la salinidad y el viento durante décadas, mientras cambiaba de dueños sin que ninguno lograra retomar la construcción.
Características del proyecto original frustrado:- Diseñado para albergar viviendas de lujo y un mirador panorámico.
- La promesa de un restaurante giratorio en su punto más alto.
- Vistas completas de la línea costera de Torrevieja y el mar.
Lo único que gira alrededor de la torre Miramar son los rumores y los proyectos que nunca se hicieron.
El presente: un acceso sellado y un futuro incierto
Actualmente, el perímetro de la torre está completamente vallado. Sus entradas se sellaron con bloques de hormigón para evitar que la gente entre y sufra accidentes. Aunque el ayuntamiento ha propuesto en varias ocasiones planes para derribarla o rehabilitarla, la compleja situación legal de la propiedad y los elevados costes han impedido cualquier acción concreta.
Factores que mantienen la torre en el limbo:- Una situación jurídica enredada que dificulta gestionarla.
- El alto coste económico que supone tanto derribar como restaurar el edificio.
- La falta de un acuerdo definitivo entre las partes implicadas.
Un icono involuntario del paisaje
A pesar de su estado, o quizás gracias a él, la torre Miramar se ha convertido en un punto de referencia inevitable. Genera leyendas urbanas y contrasta con el desarrollo urbanístico moderno que la rodea. Su futuro sigue siendo una incógnita, pero su presencia es ya una parte indisociable del horizonte de Torrevieja, un recordatorio físico de lo que pudo ser y nunca fue 🌊.