La presa eterna de los pleitos permanece inacabada en Biscarrués

La presa eterna de los pleitos permanece inacabada en Biscarrués
En el curso alto del río Gállego, en la provincia de Huesca, se erige una cicatriz de hormigón. Es el esqueleto de la presa de Biscarrués, una obra hidráulica diseñada para almacenar agua y regar cultivos, cuya construcción se inició en los años 80 del siglo pasado y nunca se pudo terminar. El proyecto generó una polarización intensa entre quienes defendían su utilidad agrícola y quienes alertaban sobre su grave impacto en un tramo fluvial de alto valor ecológico. ⚖️
Un conflicto que se trasladó a los tribunales
La oposición de colectivos ecologistas y vecinos no se hizo esperar, derivando en una larga batalla legal. Los tribunales han tenido que evaluar en múltiples ocasiones los informes sobre el impacto ambiental y la validez de las autorizaciones administrativas. Este proceso judicial, sumado a cambios en las políticas del agua y a la falta de un acuerdo social, ha mantenido la infraestructura en un limbo permanente. La presa existe físicamente, pero su función original se desvaneció, convertida en un símbolo de un choque de intereses.
Consecuencias de la paralización:- Una sucesión de paradas y revisiones del proyecto por órdenes judiciales.
- Un consumo constante de recursos en pleitos legales en lugar de en la obra misma.
- La creación de un precedente complejo para otros proyectos de infraestructura en España.
El proyecto ha pasado más tiempo en los juzgados que el cemento tardó en fraguar, y el único caudal constante ha sido el de los informes y las sentencias.
Un paisaje marcado por la controversia
Hoy, el lugar muestra una gran explanada de hormigón que interrumpe el valle, con las estructuras hidráulicas a medio construir. El río Gállego sigue su curso junto a esta intervención humana congelada en el tiempo. No es una ruina histórica, sino una herida contemporánea, un recordatorio tangible de cómo un proyecto puede dividir a una comunidad. 🏞️
El dilema actual sobre su futuro:- Desmantelar lo construido, una opción que implica nuevos costes y decisiones.
- Intentar reactivar el proyecto, cargando con décadas de polémica y desconfianza.
- Buscar un uso alternativo para la infraestructura existente, aunque no hay consenso.
Un legado de debate sin cerrar
La presa de Biscarrués encarna el eterno conflicto entre desarrollar recursos y conservar el medio ambiente. Su silueta inacabada pregunta sobre cómo gestionar el territorio y quién decide. Mientras el debate sobre su destino final continúa, la estructura permanece, desafiando al tiempo y al río, como un monumento a la incertidumbre y a los pleitos que la crearon. 🏗️