La filosofía feminista transforma cómo escuchamos y usamos el lenguaje

Publicado el 24/12/2025, 5:08:59 | Autor: 3dpoder

La filosofía feminista transforma cómo escuchamos y usamos el lenguaje

Retrato conceptual de la filósofa Marina Garcés con palabras flotando a su alrededor, algunas de ellas tachadas o reformuladas, sobre un fondo que representa ondas sonoras y diálogo.

La filosofía feminista transforma cómo escuchamos y usamos el lenguaje

El pensamiento feminista, según la filósofa Marina Garcés, opera una transformación radical en la esfera pública. No se limita a proponer nuevos términos, sino que altera la capacidad colectiva para percibir y interpretar lo que se dice. Este proceso convierte el lenguaje de un simple medio de comunicación en un campo de acción política y ética. 🗣️

El lenguaje deja de ser un espejo neutro

Garcés destaca que una contribución clave del feminismo es desmontar la ilusión de neutralidad en las expresiones cotidianas. Frases y palabras que se usaban de forma automática ahora se someten a un examen colectivo. Este escrutinio busca y revela jerarquías y supuestos ocultos que, al nombrar la realidad de un modo, silencian otras experiencias. El debate sobre el lenguaje se revela, así, como un debate sobre el poder y la representación.

Acciones concretas que propicia este cambio:
  • Cuestionar términos que universalizan una experiencia masculina como si fuera la única.
  • Buscar y proponer vocabulario que nombre realidades antes ignoradas o estigmatizadas.
  • Entender que modificar cómo se habla es el primer paso para modificar cómo se piensa y se actúa.
Un movimiento que a menudo encuentra resistencia por alterar el habla cotidiana es, precisamente, el que está enseñando a escuchar con más profundidad.

Desarrollar una nueva forma de escuchar

La transformación no es solo léxica, sino perceptiva. El feminismo entrena para agudizar la escucha, para detectar lo que no se dice, lo que se da por sentado o lo que se omite en una conversación. Esta nueva sensibilidad auditiva permite construir diálogos más inclusivos, donde las perspectivas históricamente marginadas encuentran un espacio para expresarse y ser reconocidas.

Consecuencias de esta nueva escucha:
  • Se perciben matices y connotaciones que antes pasaban desapercibidos para la mayoría.
  • Se hace visible cómo el lenguaje puede perpetuar desigualdades al naturalizarlas.
  • Se abre la posibilidad de intervenir en el espacio dinámico del lenguaje para promover mayor igualdad.

Un cambio paradójico y profundo

La paradoja que señala Garcés es poderosa: la corriente de pensamiento acusada a menudo de imponer un lenguaje es, en realidad, la que está expandiendo la capacidad de una sociedad para escuchar de verdad. Al obligar a revisar las palabras, el feminismo obliga a prestar atención al otro, a lo diferente y a lo silenciado. Este aprendizaje colectivo modifica la sensibilidad común y redefine las bases mismas del diálogo social, demostrando que cambiar cómo se habla es inseparable de cambiar cómo se convive. 🔄

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