Felipe II construye El Escorial sobre una boca del infierno

Felipe II construye El Escorial sobre una boca del infierno
Una antigua leyenda madrileña sostiene que el Monasterio de El Escorial no se alza en la sierra por casualidad. Según la tradición oral, el rey Felipe II seleccionó ese emplazamiento concreto para tapar con piedra y oración una de las siete puertas al inframundo que, se creía, existían en el mundo. El colosal edificio serviría así como un contrapeso espiritual. 🏰
La arquitectura que alimenta el mito
Esta narrativa de origen oscuro se mezcla con rasgos visibles en el propio monumento. La frialdad del granito, la severidad de las líneas y ciertos elementos estructurales han nutrido la leyenda durante siglos.
Elementos arquitectónicos vinculados al mito:- Sótanos abovedados y pasadizos: Los subterráneos del complejo alimentan rumores sobre lo que podrían ocultar.
- Planta en forma de parrilla: Aunque se dedica a San Lorenzo, para la leyenda simboliza una reja que contiene fuerzas subterráneas.
- Austera monumentalidad: La grandiosidad y seriedad del lugar se interpretan como una barrera física y espiritual.
"El poder de la tradición oral mantiene viva la idea de que bajo los cimientos yace algo que el rey quiso encerrar para siempre."
Un relato del folclore local
La historia se transmite de generación en generación, pero no aparece en documentos históricos oficiales. Los expertos la catalogan como un mito urbano o una leyenda posterior, creada para dar sentido a la magnitud y el carácter único de la construcción.
Características del relato folclórico:- Transmisión oral: Se ha propagado a través del boca a boca, sin base documental.
- Fusión de conceptos: Une la devoción religiosa del monarca con un temor ancestral a lo desconocido y lo infernal.
- Detalles sensoriales: Incluso se dice que, en ciertas estancias, al acercar el oído al suelo pueden oírse susurros (atribuidos por algunos al eco de los turistas).
Entre la historia y la leyenda
Más allá de su veracidad histórica, el relato forma parte del folclore oscuro de la región y contribuye a la aura de misterio que rodea al Real Sitio. Representa cómo la imaginación colectiva puede interpretar un símbolo de poder y fe, añadiendo una capa de intriga a un monumento ya de por sí fascinante. La leyenda perdura, sugiriendo que Felipe II quizás edificó para sellar algo más que su legado dinástico. 🔒