El bosque reclama las ruinas de un proyecto turístico frustrado en Boñar

El bosque reclama las ruinas de un proyecto turístico frustrado en Boñar
En el Alto Porma, dentro del municipio leonés de Boñar, la naturaleza avanza sobre los esqueletos de hormigón de un gran complejo que se ideó para ser un referente de ocio. Lo que se planificó como un motor económico hoy solo muestra el silencio de la inversión detenida y el verde que lo cubre todo 🏚️.
Una visión ambiciosa para la montaña leonesa
Las autoridades concibieron este macroproyecto con el objetivo claro de generar empleo y atraer un turismo de calidad. La idea integraba un hotel, apartamentos turísticos, piscinas y espacios para practicar deportes de aventura, todo ello aprovechando el potencial del paisaje. Se pretendía crear un polo que dinamizara la comarca.
Instalaciones planificadas que nunca vieron la luz:- Un centro para interpretar el medio ambiente y educar sobre el entorno natural.
- Infraestructuras hosteleras de diversa capacidad para alojar visitantes.
- Zonas dedicadas a deportes acuáticos y de montaña, promoviendo el turismo activo.
El centro para interpretar la naturaleza ahora solo sirve para interpretar el fracaso.
La paralización y el declive inevitable
Tras comenzar las obras, los trabajos se interrumpieron de forma definitiva. Aunque no se explicaron los motivos de manera oficial, se suele apuntar a problemas de financiación y a un cambio en las prioridades de las administraciones públicas. El tiempo, la lluvia y la nieve desgastan los materiales.
Consecuencias del abandono:- Las estructuras sin terminar se degradan y presentan un evidente riesgo de deterioro acelerado.
- El lugar se ha transformado en un punto de interés para personas que practican exploración urbana.
- El proyecto se erige como un símbolo palpable de las oportunidades de desarrollo que se malogran.
Un paisaje que narra otra historia
Hoy, el bosque reclama lentamente su espacio. La maleza escala por las paredes sin ventanas y los huecos que debieron ser puertas. Este escenario de ruinas modernas en Boñar sirve como una reflexión sobre la fragilidad de los planes de desarrollo cuando no se aseguran los recursos o la voluntad política para ejecutarlos hasta el final. El silencio de la construcción inacabada habla más alto que los planes originales 🌲.