¿Alguna vez te has preguntado si podríamos experimentar con tejidos humanos sin usar animales? Pues en la Universidad de León están dando un paso gigante en esa dirección. Imparten un curso práctico donde enseñan a crear esferoides y organoides, que son básicamente versiones diminutas y simplificadas de órganos, cultivadas en el laboratorio.


De un puñado de células a un mini-intestino

Imagina que, en lugar de probar un nuevo medicamento en un ratón, lo pruebas en una réplica microscópica de un intestino humano. Eso es lo que se aprende en este curso. Los participantes trabajan con células de ratón para hacer organoides intestinales y con líneas celulares humanas para crear esferoides. Es como el Lego de la biología, pero con piezas vivas.

Algo curioso que probablemente no sabías

Estas técnicas 3D no son solo un experimento de laboratorio. Ya se usan en proyectos reales de investigación en toxicología y biomedicina. El objetivo es claro: reducir la experimentación animal y acelerar el descubrimiento de tratamientos. Es una forma más ética y, a menudo, más precisa de entender cómo reaccionan nuestros tejidos.

Parece que el futuro de la medicina no solo está en pastillas o cirugías, sino también en estos pequeños universos celulares que crecen en una placa. Quién iba a decir que un mini-órgano podría tener un impacto tan grande.