¿Alguna vez te has preguntado cómo era la sopa de partículas del universo justo después del Big Bang? En un laboratorio de Nueva York, un colisionador gigante llamado RHIC llevaba 25 años haciendo precisamente eso: chocar iones pesados a velocidades increíbles para recrear ese estado extremo de la materia. Ahora, en 2026, ha hecho su último experimento.


De colisionar iones a escanear protones

Su trabajo no se pierde. Imagina que el RHIC era como un martillo que golpeaba núcleos para ver de qué estaban hechos. El nuevo proyecto, el Electron-Ion Collider, será más como un escáner de alta precisión. En lugar de iones pesados, usará haces de electrones para probar protones y neutrones con un detalle sin precedentes, revelando sus secretos más íntimos.

Algo curioso que probablemente no sabías

El estado que más estudiaba el RHIC se llama plasma de quarks y gluones. Suena a bebida galáctica, pero es básicamente la materia más caliente y densa que puedes crear en un laboratorio, similar al universo en su primer microsegundo de vida. Y aunque la máquina se apague, los datos que generó son tan enormes que los científicos los seguirán analizando durante años.

Es el ciclo de la ciencia: una máquina legendaria se jubila para dar paso a una herramienta aún más precisa. El universo primitivo ya tuvo su fiesta de despedida en el RHIC; ahora toca diseccionar los bloques de construcción de todo lo que vemos.