¿Por qué los alemanes miran con recelo a su canciller?
Imagina que, de repente, te proponen cambiar las reglas del juego de algo tan básico como tu seguridad. Eso es lo que está pasando en Alemania. El canciller Friedrich Merz y su partido han lanzado unas reformas del estado del bienestar que tienen a medio país en vilo, y su popularidad se está resintiendo.
La receta que divide
Las propuestas busitan, en teoría, modernizar el sistema. Pero para muchos suenan a recortes. Es como si, para arreglar la casa, te dijeran que primero hay que quitarle pilares. La gente teme que su protección social, esa red que amortigua los golpes fuertes como el desempleo o la enfermedad, se debilite. Este debate ha avivado la llama de la desigualdad social, una preocupación que ya venía creciendo.
El termómetro de la calle
Curiosamente, cuando los políticos hablan de números y eficiencia, los ciudadanos piensan en su día a día. Las encuestas actúan como un termómetro público: si la fiebre de descontento sube, los apoyos bajan. Y eso es justo lo que le está pasando al bloque conservador de Merz tras semanas de polémica. La política, al final, se mide en la confianza de la gente.
Es un recordatorio de que tocar el colchón de seguridad de la gente es más delicado que caminar sobre huevos. Las reformas necesitan no solo lógica económica, sino también el tacto para no dejar a nadie atrás.
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