¿Cómo se convirtieron los saiyans en el corazón de Dragon Ball?
Imagina que estás viendo Dragon Ball, la aventura de Goku niño buscando las esferas. Todo es artes marciales, viajes y un toque de magia. Luego, de repente, llega Dragon Ball Z y te dicen: Ah, por cierto, Goku es un alienígena guerrero de una raza casi extinta. Fue un giro de guion que lo cambió todo, ¿verdad?
De giro argumental a columna vertebral
Antes de Z, Goku era solo un niño con cola y mucha fuerza. La idea de los saiyans / raza guerrera / planeta Vegeta no existía. Toriyama los introdujo para elevar el listón: ya no eran amenazas terrenales, sino invasores galácticos. Este cambio no fue un simple detalle; redefinió la esencia del poder en la serie, dando pie a las transformaciones icónicas como el Super Saiyajin.
Algo curioso que probablemente no sabías
El nombre Saiyajin es un juego de palabras. Viene de Yasai, que significa verdura en japonés. Kakarot (Goku) es zanahoria, Vegeta es... bueno, vegetable, y su padre, el Rey Vegeta, completa la ensalada. Es el toque humorístico de Toriyama escondido en una raza de destructores legendarios.
Fue una apuesta arriesgada que funcionó tan bien, que hoy es imposible pensar en Dragon Ball sin sus colas peludas y su obsesión por volverse más fuertes. Al final, los saiyans nos enseñaron que hasta el héroe más puro puede tener un origen bastante complicado, y que un buen cambio de pelo (dorado, preferiblemente) soluciona casi cualquier crisis intergaláctica.
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