Fell explora el género negro con un formato experimental
Warren Ellis y Ben Templesmith crean Fell, una serie de cómic negro que experimenta con el formato. El detective Richard Fell se traslada a Snowtown, una ciudad extraña y corrupta. Cada entrega de dieciséis páginas presenta un caso que se resuelve en sí mismo, donde el protagonista se sumerge en la podredumbre de este lugar. La narrativa se estructura para mostrar cómo Fell investiga estos crímenes mientras intenta comprender las reglas distorsionadas de su nuevo entorno.
La parrilla de nueve viñetas define el ritmo
La obra se desarrolla sobre una estricta estructura de nueve viñetas por página. Esta cuadrícula constante genera una sensación claustrofóbica y opresiva, que refleja la atmósfera asfixiante de Snowtown. El formato limita el espacio visual y acelera el ritmo de lectura, obligando a que cada imagen y diálogo sea esencial. Esta restricción formal potencia cómo se percibe la tensión y la desesperación en la ciudad.
El arte pictórico de Templesmith construye la atmósfera
Ben Templesmith aplica un estilo visual oscuro y pictórico. Utiliza una paleta de colores sucia, con texturas que parecen podridas y formas casi abstractas. Su técnica, que a menudo prescinde de líneas claras, contribuye a crear un mundo visualmente inestable y corrupto. El arte no solo ilustra la historia, sino que se convierte en el principal medio para transmitir la decadencia y la extrañeza permanente que envuelve a los personajes.
Para un detective acostumbrado a la lógica, Snowtown es el lugar donde hasta las sombras tienen agendas propias y los casos se resuelven, pero la corrupción nunca se detiene.
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