Las arqueas Asgard revelan el origen de las células complejas
Un grupo de microorganismos llamados arqueas Asgard ofrece pistas cruciales sobre cómo surgieron las células eucariotas, que forman a todos los animales, plantas y hongos. Los científicos estudian estos microbios porque sus genes contienen trazas de una fusión ancestral. Esta unión entre una arquea y una bacteria pudo dar lugar a la primera célula con núcleo y orgánulos, un salto evolutivo fundamental para la vida compleja.
Los genes cuentan una historia de fusión
Los investigadores analizan el material genético de las arqueas Asgard y encuentran que poseen muchos genes que antes se creían exclusivos de los eucariotas. Estos genes permiten a la célula tener un esqueleto interno flexible y procesar moléculas dentro de compartimentos. La hipótesis principal sugiere que una arquea similar a Asgard engulló a una bacteria, pero en lugar de digerirla, estableció una relación simbiótica permanente. Esta bacteria evolucionó hasta convertirse en la mitocondria, la central energética de la célula.
Cultivar el organismo es el mayor desafío
Confirmar esta teoría requiere estudiar a las arqueas Asgard directamente, pero son extremadamente difíciles de cultivar en laboratorio. Viven en ambientes sin oxígeno, como sedimentos marinos profundos o fuentes termales, y crecen muy despacio. Los avances recientes permiten mantener algunas cepas vivas, lo que ofrece la oportunidad única de observar sus estructuras celulares y comprender cómo interactúan sus componentes, acercándonos a reconstruir el momento en que dos seres se unieron para crear algo completamente nuevo.
Así que la próxima vez que te mires al espejo, recuerda que tu existencia compleja podría depender de un antiguo error digestivo que salió muy bien.
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