La investigación geológica actual sugiere que el agua de nuestro planeta no llegó solo con cometas o asteroides. Un nuevo estudio propone que una parte sustancial del agua de la Tierra ya estaba presente desde su formación, atrapada en las profundidades de un océano de magma que cubría el manto joven. Este escenario desafía la visión tradicional de un mundo inicialmente seco.


El agua se almacena en minerales del manto

Los científicos simulan las condiciones extremas del interior terrestre primitivo. En esas circunstancias, el agua se disuelve en los minerales que forman el manto, como la bridgmanita. Este proceso permite que grandes volúmenes de agua queden incorporados a la estructura del planeta desde el principio, sin depender únicamente de aportes externos posteriores.

El modelo explica la composición actual

Esta teoría resuelve un enigma persistente: la proporción de isótopos de hidrógeno en el agua oceánica actual coincide más con el material primordial del sistema solar que con el de muchos cometas. Si el agua ya formaba parte del material que construyó la Tierra, su firma isotópica se preserva de manera natural, lo que concuerda con las observaciones.

Así que la próxima vez que veas el océano, piensa que parte de esa agua podría haber surfeado olas de roca fundida a cientos de kilómetros de profundidad, mucho antes de que existiera una sola gota en la superficie.