La agricultura se enfrenta a una escasez crónica de trabajadores para recolectar. Para resolver este problema, empresas como Tevel y Abundant Robotics desarrollan robots autónomos que cosechan fruta. Estos sistemas combinan vehículos o drones con brazos robóticos y visión por computadora. Su objetivo es identificar la fruta madura y recogerla de forma selectiva y cuidadosa, sin magullarla. Así, buscan mantener la productividad en huertos de manzanas, cítricos y otros cultivos.


La tecnología detrás de la cosecha robótica

El núcleo de estos robots es un sistema de visión que procesa datos de cámaras y sensores. Algoritmos de inteligencia artificial analizan imágenes para determinar el color, el tamaño y la posición exacta de cada fruta. El robot decide así si está lista para cosechar. Luego, un brazo mecánico se extiende hacia ella. Los modelos más avanzados usan pinzas suaves o un sistema de succión para agarrar el pedúnculo y retorcerlo con precisión, imitando el movimiento humano pero con mayor consistencia.

Desafíos y futuro de la automatización agrícola

Implementar esta tecnología no es sencillo. Los robots deben operar en condiciones ambientales variables, con cambios de luz y clima. Además, la fruta no crece de forma uniforme, lo que exige que el sistema se adapte a cada árbol y variedad. Las empresas prueban sus prototipos en campos reales para recopilar datos y mejorar los algoritmos. El avance es gradual, pero el sector confía en que estas máquinas complementarán la labor humana, sobre todo en tareas repetitivas y físicamente exigentes.

Aunque prometen eficiencia, aún no pueden apreciar el aroma de una fresa recién cogida ni detenerse a probar una manzana. Esa delicadeza sensorial, por ahora, sigue siendo un privilegio humano.