La contaminación por microplásticos en el agua es un problema que va en aumento. Una de las soluciones técnicas más efectivas en plantas de tratamiento es la flotación por aire disuelto (DAF). Este proceso genera microburbujas que se adhieren a las partículas plásticas suspendidas, reduciendo su densidad y elevándolas hasta la superficie para su fácil retirada mecánica.
Cómo opera la separación por microburbujas en el tratamiento de efluentes 💧
El sistema DAF inyecta aire a presión en el agua, creando burbujas de entre 30 y 100 micras. Al liberar la presión, estas burbujas emergen y colisionan con los microplásticos. La eficiencia depende del tamaño de partícula y del tiempo de contacto. Para mejorar la adhesión, a menudo se añaden coagulantes o floculantes que aglomeran las partículas, facilitando que las burbujas las atrapen y las lleven a la espuma superficial.
El plástico flota: la naturaleza nos da una pista obvia 🧠
Resulta que la solución más avanzada para atrapar plásticos microscópicos es básicamente hacer lo mismo que un corcho en un vaso de agua, pero con mucha más ingeniería de por medio. Después de años de investigación, descubrimos que echar burbujas funciona, algo que cualquier niño con una pajita ya sabe. Eso sí, ahora lo llamamos DAF y suena a tecnología espacial.