Tras el anuncio de Sony de abandonar los discos físicos en sus consolas, GitHub respondió con una broma: ofreció a los desarrolladores enviar sus repositorios en CD-ROM. La propuesta, claramente sarcástica, revive el debate sobre almacenar datos en formato físico en una era dominada por la nube. Para muchos, la idea resulta más un chiste nostálgico que una opción viable en el día a día.
El peso de lo físico en un mundo digital 💿
La broma de GitHub expone una realidad técnica: los repositorios modernos, con miles de commits y ramas, no cabrían en un solo CD-ROM. Un proyecto mediano puede superar los 700 MB fácilmente, y uno grande como el kernel de Linux requiere varios DVD o hasta un Blu-ray. Además, la velocidad de lectura de un disco óptico es inferior a la de un SSD o una conexión a internet. La idea de enviar código por correo postal resulta impráctica para equipos distribuidos, aunque sirve como recordatorio de cómo se compartía software en los años 90.
Tu código en CD, como recuerdo de los 90 🕹️
Imagina la escena: recibes un CD con tu repositorio, lo metes en la lectora y, tras 10 minutos de espera, ves que falta la última actualización que hiciste esta mañana. GitHub bromea, pero nadie en su sano juicio cambiaría un git push por un sobre con polvo de policarbonato. Eso sí, si Sony se anima a lanzar una PS6 sin lector, al menos podremos usar los CD como posavasos mientras esperamos que cargue el streaming.