La franquicia Pokémon ha confirmado su próxima película animada, Pokémon: Wild Card, con estreno previsto para 2027. El proyecto supone un terremoto en la industria: por primera vez en 29 años, la narrativa no girará en torno a Ash Ketchum. Además, el estudio OLM, responsable histórica de la saga, cede el testigo a CloverWorks y Story Inc., un movimiento que redefine el pipeline visual y temático de la marca.
CloverWorks y la estrategia visual: un pipeline para el TCG 🎨
El cambio de estudio no es cosmético. CloverWorks, conocido por su acabado cinematográfico en series como Bocchi the Rock!, aplicará técnicas de composición digital más agresivas para representar el juego de cartas TCG. La animación priorizará el lenguaje corporal y las expresiones faciales sobre los movimientos de combate, sustituyendo los clásicos planos de acción por coreografías de mesa y lectura de rivales. El storyboard se diseñará para generar tensión mediante el encuadre de las cartas, un enfoque que exige un departamento de dirección de arte más cercano al diseño gráfico que a la animación tradicional. El resultado es un producto que apuesta por la psicología del duelo en lugar del espectáculo pirotécnico, obligando a los animadores a estudiar ritmos de juego reales.
Adiós a los puños, hola a la lógica: el nuevo héroe es un mazo 🃏
Tras décadas viendo a Pikachu lanzar rayos, ahora tocará ver a dos personajes sudando frío mientras barajan. La audiencia deberá acostumbrarse a que el momento más épico sea robar la carta correcta, no un combate a muerte. Todo un shock para los fans que esperaban ver a un Charizard haciendo cosas de Charizard. Al menos, las partidas durarán menos que los episodios de relleno de la serie original, así que algo ganamos en el cambio. La franquicia ha decidido que la estrategia es más adulta, aunque eso signifique que el protagonista pase más tiempo haciendo cálculos mentales que gritando nombres de ataques.