La caída de una catenaria en la estación de la Sagrera dejó sin servicio de alta velocidad a Barcelona y Girona durante más de diez horas. El incidente, que también afectó conexiones con París y Marsella, obligó a Adif a intervenir de urgencia. Renfe y otros operadores tuvieron que gestionar el desvío de cientos de pasajeros mientras la infraestructura se reparaba. Un fallo puntual que recuerda lo frágil que puede ser la red.
Logística de eventos: la dependencia de la infraestructura crítica 🚆
Para un profesional de producción, esta interrupción no es una anécdota. La llegada de equipos técnicos, escenografía o talento depende de la puntualidad ferroviaria. Un corte como el de Sagrera puede desencadenar retrasos en cascada: pruebas de sonido canceladas, montajes paralizados y proveedores que no llegan a tiempo. La lección técnica es clara: cualquier plan de producción debe incluir rutas alternativas y márgenes de tiempo amplios. Los sistemas de transporte no son infalibles, y la planificación logística debe asumirlo.
Diez horas sin tren: el plan B era un taxi compartido 🚕
Mientras Adif sudaba para recolocar la catenaria, los pasajeros descubrían que el plan B era una odisea. Alquilar un coche en Barcelona con destino Girona costaba un riñón, y los taxis parecían coches oficiales en día de huelga. Eso sí, el personal de Renfe repartió agua y sonrisas, como si la hidratación resolviera el hecho de perder un enlace con París. Eso sí, los que no tenían prisa disfrutaron de un tour turístico forzoso por el vestíbulo. La próxima vez, mejor llevar un libro grueso.