La reina Letizia ha vuelto a lucir el vestido de flores con estampación 3D que Pertegaz diseñó y que estrenó en 2019. Lo ha hecho en un acto oficial, reutilizando una prenda de alta costura con geometrías complejas. Para el sector, esta decisión supone visibilidad institucional para la moda digital y los textiles impresos en 3D, técnicas que siguen ganando terreno fuera del ámbito puramente técnico.
Del modelado 3D a la pasarela: flujos de trabajo que ya son reales 🧵
Detrás de ese vestido hay un proceso que combina modelado 3D, simulación textil y producción física. La estampación 3D permite crear relieves y volúmenes que el patronaje tradicional no resuelve con facilidad. Los flujos de trabajo actuales integran diseño generativo, pruebas virtuales sobre avatar y fabricación aditiva para validar la caída y el ajuste antes de cortar tela. La reutilización de una prenda así refuerza el interés por estas metodologías, porque demuestra que resisten el uso repetido y la exposición pública sin perder forma ni estructura.
La reina recicla vestido y nosotros seguimos imprimiendo soportes de móvil 🖨️
Mientras la reina recupera un vestido de 2019 con estampación 3D y lo pasea como si nada, la mayoría seguimos usando la impresora 3D para fabricar un soporte de móvil torcido o un llavero con nuestro nombre. La moda digital se consolida en actos oficiales y en revistas del sector, pero en casa seguimos peleando con el filamento y la cama caliente. Eso sí, cuando por fin imprimimos algo recto, lo celebramos como si fuera alta costura.