Un consorcio liderado por Virginia Tech junto a Arizona State y Iowa State recibe dos millones de dólares de la NSF. El objetivo es desarrollar aleaciones metálicas autolubricantes y resistentes al desgaste mediante fabricación aditiva, modelado computacional y machine learning. Las aplicaciones apuntan a sector aeroespacial y generación energética por encima de los 600 grados Celsius.
La impresión 3D metálica como variable de diseño de microestructura 🔬
Para un profesional del sector esto implica un cambio de enfoque. La impresión 3D metálica deja de ser solo un método de fabricación y pasa a ser una variable de diseño que controla microestructura, difusión y oxidación. La clave técnica está en convertir la oxidación superficial en lubricación regenerativa. El modelado computacional y el machine learning permiten predecir cómo se comportará la aleación a alta temperatura y ajustar los parámetros de impresión para que la capa de óxido genere compuestos lubricantes en lugar de degradar la pieza.
Óxido que lubrica en vez de romper: la pieza que se repara sola 🛠️
Durante décadas el óxido ha sido el enemigo a evitar con recubrimientos y mantenimiento. Ahora el plan es que el óxido trabaje para nosotros. La pieza se oxida y en lugar de gripazo y avería, se lubrica sola. Suena a que el motor se echa una mano de aceite cada vez que se calienta. Habrá que ver si el óxido entiende de contratos laborales o si prefiere seguir cobrando en desgaste.